La iniciativa llevada a referéndum
propone que cada ciudadano reciba un sueldo a modo de renta básica durante toda
su vida
Hace aproximadamente dos años, un camión entró
a la Plaza del Parlamento suizo. El mismo se instaló en medio de la gran
plaza y ante la atónita mirada de las personas que caminaban por el lugar descargó 8 millones de
monedas doradas de unos cinco centímetros de diámetro cada una. Una por cada
habitante de este pequeño país europeo encallado entre montañas nevadas.
La descarga de las monedas no fue otra
cosa que una performance pública de gran efectividad a favor de establecer en
Suiza una renta básica universal. Un sueldo para toda la vida y para todos los
habitantes del país. Sin excepción. Simplemente por existir.
La iniciativa impulsada a través del
Basic Income Earth Network (BEIN) recibió 126.000 firmas, 26.000 más de las
necesarias para convocar un referéndum. ¿El resultado? Este 5 de junio Suiza
será el primer país del mundo en votar una iniciativa de tal calibre.
Suiza puede convertirse en el primer país del mundo en pagarle una renta básica universal a todos sus habitantes
"Imaginen una sociedad en la que
cuando nace una persona le dicen: ¡Bienvenido al mundo! Aquí nos preocupamos
por ti. ¿A qué te quieres dedicar en la vida?", relata Daniel Straub, padre
de la iniciativa. Y eso es precisamente lo que pretende esta renta básica
universal: crear una sociedad en la que todas las preocupaciones elementales
desaparezcan.
Los defensores de la renta básica
sostienen que su instauración traería sobre todo ventajas. Si cada ciudadano
sabe que tiene sus necesidades de comida y refugio cubiertas, puede empezar a
preocuparse por otras cosas. Se crea un ambiente amable en el que las personas
empiezan a elegir trabajo en función de lo que las hace felices, en función de
sus talentos, y no en función de un sueldo. Se potencia la creatividad, el
emprendimiento y el voluntariado. En definitiva, se suprimen muchas de las
cualidades hostiles que han dominado la sociedad desde que el dinero empezó a
ser un recurso básico para la vida.
Si la iniciativa sale adelante, cada
persona recibiría 2.500 francos al mes. Lo que equivale a unos 2.275 euros. Por
cada hijo se añadirían otros 625 francos, hasta los 18 años, cuando pasarían a
cobrar los 2.500 correspondientes.
Aunque según los estándares españoles
esta cantidad nos pueda parecer más que suficiente para llevar una vida holgada,
en suiza el sueldo medio se sitúa en unos 6.200 euros mensuales.
Aún así, a los suizos no les ha
gustado demasiado la iniciativa. Algunos sondeos sugieren que cerca de un 56
por ciento de los ciudadanos van a votar en contra de la renta básica. ¿Las
razones? Los suizos temen quedarse sin barrenderos, dependientes o mozos de
carga. Es decir, trabajos que tradicionalmente no han sido bien pagados y que
en una sociedad idílica pocos elegirían.
Otro punto que juega en contra de la
renta básica es que para que el Gobierno cubra los pagos de la renta, necesita
encontrar en algún lugar 18 millones de francos más anuales. Y cada vez que un
Gobierno necesita llenar sus arcas recurre a un método infalible: subir
impuestos.
Otros países como Finlandia, Alemania
y Holanda están planteando apostar también por la renta básica a través de
pequeños experimentos que ayudarían a simplificar el sistema social y
garantizar unos ingresos mínimos para todos.
En España, uno de los grandes
defensores de la renta básica, Daniel Raventós, profesor de la Facultad de
Economía y Empresa de la Universidad de Barcelona, cree que este sueldo
asegurado para toda la vida esperfectamente viable, justo y razonable. Eso sí,
para sustentarlo sería necesario acometer una profunda reforma fiscal.
Ahora solo queda poner estas
iniciativas a prueba para que ayuden a construir unas sociedades menos hostiles
hacia los que formamos parte de ellas. En el fondo, es una cuestión de
voluntad.


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